La llama
De corazón a corazón (Ishin denshin).
En el cómic de esta semana, La llama, el joven caminante comienza su camino sin tener muy claro lo que busca. El sendero parece no tener fin. Vaga. Siente desgarrado su espíritu.
La mayoría de nosotros no sabemos nombrar lo que falta. Encontramos algunas pistas en libros, en amigos verdaderos, en determinadas personas cuya sola presencia nos muestra que lo que intuimos es posible.
El encuentro con un maestro y con unas enseñanzas puede marcar un momento importante en la vida, aunque todavía no nos sintamos preparados. Esta relación exige compromiso y estar dispuestos a mostrarnos sin nuestras máscaras y defensas habituales. Implica constancia y esfuerzo.
Existe un principio en la tradición zen que dice que la transmisión verdadera no ocurre a través de las palabras, sino de corazón a corazón (Ishin denshin). No se enseña: se enciende. Como una vela que acerca su llama a otra sin perder nada de la propia.
Todos hemos necesitado, en algún momento, esa llama prestada para aprender a ver a través de los engaños y para crecer.
La profundidad de lo que recibimos depende, en parte, de la profundidad de nuestra búsqueda. Un maestro encontrado desde la curiosidad ofrece una cosa. Un maestro encontrado cuando buscas de verdad y ofreces un compromiso con el camino transformará tu vida. A su lado podemos aprender a amar de forma abierta e incondicional, y a apreciar la vida como un verdadero tesoro.
La llama no juzga quién se acerca. Pero solo prende en una mecha que está lista.
La pregunta no es si habrá alguien dispuesto a acercar su llama a la tuya. La pregunta es si tú estás dispuesto a arder.
¿Quiénes han sido para ti esas llamas que te han compartido su luz y ayudado a entender mejor el mundo?











